Opinion / 17 Nov, 2017
La hidroeléctrica Itaipu combina clima y sostenibilidad

Artículo de opinión independiente de Helio Gilberto Amaral, director de coordinación de Itaipu Binacional

Brasil y Paraguay, como signatarios del Acuerdo de París, enfrentan el desafío de no solo promover el crecimiento económico, generar ingresos y empleo, sino también considerar los impactos de este desarrollo.

En este sentido, Itaipu Binacional, institución pública brasileña-paraguaya que pertenece de forma equitativa a ambos países, juega un papel importante en este proceso.

Ubicada en el río Paraná, Itaipu alcanzó en este mes de noviembre 2.500 millones de Megavatios-hora (MWh) generados desde que la planta hidroeléctrica comenzó a producir energía, en mayo de 1984. Con esto, Itaipu se reafirma como la central de energía que más electricidad genera en el planeta.

Si fuera posible almacenar la producción acumulada de Itaipu, sería suficiente para abastecer al mundo durante 40 días, o Europa durante 6 meses y 12 días.

Para generar la misma cantidad de energía con una fuente térmica de petróleo, se necesitarían 5 mil millones de barriles, equivalentes a 51 días de la producción mundial (con base en datos de 2016), lo que llevaría a la emisión de 1.7 mil millones de toneladas de CO2.

Suministrando el 17% del consumo brasileño y el 78% del paraguayo, Itaipu realiza una importante contribución a la participación de fuentes renovables en la red energética de ambos países (en Brasil, la energía renovable representa más del 66% de la generación eléctrica y en Paraguay, es casi el 100%).

Las plantas hidroeléctricas se encuentran entre las fuentes de generación de electricidad que emiten menos gases de efecto invernadero (GEI), esta última citada como la principal causa del cambio climático. Tanto una central hidroeléctrica como una planta impulsada por biomasa o eólica solo liberan 10 toneladas de CO2 por gigavatio-hora (GWh) en la atmósfera.

Así, con una producción anual de más de 90 millones de MWh (y un récord mundial en 2016 de 103.1 millones de MWh producidos), Itaipu evita la emisión de 38 millones de toneladas de CO2 por año (en comparación con la generación a base de gas) y 85 millones de toneladas de CO2 / año (con carbón térmico).

Sin embargo, la contribución de Itaipu al clima no se debe solo a la generación de energía hidroeléctrica. La compañía emprende una serie de acciones que están relacionadas con varios de los compromisos expresados ​​en el Acuerdo de París y también con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el 6 y 7, que se centran en la temática del agua y la energía.

Esas acciones apuntan a garantizar la seguridad hídrica de su embalse (también utilizado para actividades turísticas, agricultura, pesca y abastecimiento de agua), con énfasis en el mantenimiento de más de 100 mil hectáreas de bosques que, en 2016, sumaron 5,6 millones de toneladas de CO2 secuestrado.

Al considerar las emisiones de GEI del embalse (235,469 t de CO2 equivalente), el balance anual se estima en 5,359,940 t de CO2 equivalente, lo que significa que el secuestro es más de 21 veces las emisiones.

Itaipu también logra la recuperación de suelos y cuencas hidrográficas, además de promover el biogás como fuente de energía y el uso de vehículos eléctricos, lo que demuestra que los grandes proyectos de infraestructura también pueden ser fuerzas impulsoras del desarrollo sostenible.